lunes, 22 de septiembre de 2014


Taller de Arquitectura para niñas y niños en el Museo de Arte Moderno.

#18 Concreto!




En la clase del sábado último nos la hemos tenido que ver cara a cara con el concreto y créannos si les decimos que éste es un material muy particular: al principio es una masa flexible y maleable con la que se puede realizar cualquier forma, vertical u horizontal, cuadrada o curva, ovoide o triangular, pero una vez “curado” el asunto se torna incorregible: la copia exacta de lo implacable de la roca. Porque con el concreto, una vez vertido en el molde, ya no hay vuelta atrás, no se lo puede derretir ni cortar ni desarmar, no permite ningún cambio y el resultado es irreversible.




Así lo atestiguan nuestros trabajos, realizados a base de marchas y contramarchas apuradas por los tiempos de secado de la mezcla.
De este modo pudimos apreciar la complejidad el trabajo del albañil, cuya labor parece simple sólo porque su destreza es resultado de la experiencia.Y también hemos visto cómo este mejunje de cemento, arena, piedras rotas y agua ha sido el material predilecto de destacadísimos arquitectos con el que supieron crear edificios de siluetas muy caprichosas.Económico, fácil de mantener, muy resistente al fuego y de una textura muy agradable, el concreto aparenta ser uno de los materiales más pesados que existen porque siempre da la impresión de que un kilo de concreto pesa más que un kilo de cualquier otra cosa!
Taller de Arquitectura para niñas y niños en el Museo de Arte Moderno.

#17 Estaciones!


Nuestro planeta Tierra es una cautivante esfera que flota en el vacío del espacio y va dando vueltas sobre sí misma cada veinticuatro horas mientras gira y se balancea alrededor del Sol en algo así como 365 días.
Este extraordinario fenómeno es el que permite la alternancia de los días y las noches y la de épocas cálidas, templadas y frías: las cuatro estaciones del año. Ellas nos ofrecen un mundo cambiante de germinaciones y floraciones y establecen cuándo es momento de sembrar y cuándo es adecuado levantar la cosecha.



A su vez, las distintas graduaciones de luz y calor que recibimos de nuestra estrella determinan el modo en que construimos y utilizamos nuestras arquitecturas.
No resulta nada conveniente dotar de grandes ventanales a una casa en el desierto del Sahara como tampoco escoger un techo plano para coronar una casita alpina. Si lo pensamos por un momento resulta tan lógico como la falta de antojo en darnos un chapuzón durante el invierno.




Para ilustrar todo este asunto, en la clase del último sábado hechamos mano del bellísimo kirigami "Pop-up house", creado por ARKKI escuela de arquitectura para niños de Helsinki publicado en AMAG, revista de arquitectura para niños.



domingo, 31 de agosto de 2014

Taller de Arquitectura para niñas y niños en el Museo de Arte Moderno.
#16 Móviles!

El sábado pasado seguimos trabajando entorno al volumen, pero esta vez teniendo en cuenta el espacio y su entorno y es por eso realizamos unos bellísimos móviles. Este es el registro que hizo la mama de Fran y lo compartió con nosotros. Gracias Gabriela Incola!
Aqui algunas fotos mas que nos manda la mama de Octavio, Gracias!

Taller de Arquitectura para niñas y niños en el Museo de Arte Moderno de Buenos Aires.

#15 Volumen!

Como nunca antes, en la clase del último sábado hemos sido fieles al título que, no por casualidad, le hemos puesto a nuestro taller de arquitectura: la Conquista del Espacio.
Comenzamos con una sesión de pintura de alto vuelo y sobre la chatura de los cartones hemos plasmado fantasías y emociones como lo supieron hacer los expresionistas abstractos.
Pero luego de semejante desenfreno pictórico decidimos hacer estallar el plano en mil pedazos a corte de tijera para alcanzar la tan mentada tridimensionalidad. Encastramos los fragmentos a piaccere pero con intuición y algo de cálculo, ya que debíamos darle a las estructuras resultantes tanta poesía como estabilidad.
Parece simple, pero no lo es. Sucede que confiamos los unos en los otros y nos sabemos cada día un poco más aventureros.









Taller de Arquitectura para niñas y niños en el Museo de Arte Moderno de Buenos Aires.
#14 Medidas!


Desde las cantidades que necesitamos para preparar un bizcochuelo hasta el diámetro exacto de la cúpula de una catedral, hemos regulado las magnitudes de las cosas del mundo en el que vivimos. Nada escapa a nuestro afán de cálculo: el tiempo que pasa, el peso que aplasta, las distancias que nos separan o el espacio que nos cobija. Todo se vuelve cuestión de horas, litros, kilogramos, pulgadas, pies, centímetros, micrones y años-luz.
Las medidas nos aseguran que, al practicar un deporte, el campo de juego tendrá las mismas dimensiones así seamos locales o juguemos en calidad de visitantes.
El ancho de una puerta, la altura de los timbres o el largo de un tobogán guardan una lógica relación con las dimensiones de nuestro cuerpo.
Hemos recomenzado el Taller de Arquitectura a pura felicidad y así lo atestiguan los besos y abrazos en los que nos fundimos en cada saludo.
Por delante nos esperan nuevos desafíos, para enfrentarlos contamos con la mejor de las herramientas: nuestra pasión! (que por cierto ya se ha vuelto incalculable).











Taller de Arquitectura para niñas y niños en el Museo de Arte Moderno de Buenos Aires.

#13 Constructores!

La arquitectura, entre sus muchas definiciones posibles, bien puede ser considerada como el arte de unir materiales, porque el modo en que éstos se entrelazan afecta a la firmeza, la resistencia y a la estética de un edificio.
El agua es su enemigo más insidioso, si logra colarse por algún lado, pronto comenzará a deteriorarlo. Si el viento se lleva consigo parte de una casa, los pedazos pueden convertirse en peligrosos proyectiles. Un terremoto puede sacudir a una construcción hasta destruirla por completo.
En la clase del último sábado hemos dejado en manos de los chicos el acopio de materiales y el resultado obtenido fue de una abundancia palaciega.
La consigna era bien simple: con ellos se debía realizar el proyecto que a cada uno le diera ganas. El asunto pasaba por poder salir airosos y dominar la tensión entre el eficaz armado de las partes y el irrefrenable deseo de dejarse llevar por la imaginación.
En la víspera de la definición mundialista, hemos dado vida a una pléyade de estrafalarios prototipos entre los que no faltaron el set cinemátográfico, la fábrica de chicles, la residencia para dálmatas, la cápsula de supervivencia y la infaltable y coqueta “boutique”.








martes, 8 de julio de 2014

Taller de Arquitectura para niñas y niños en el Museo de Arte Moderno.


#12 Cortes!

En arquitectura, una “sección” es ese tipo de dibujo que nos muestra lo que se vería si realizáramos un corte a través de un edificio, como si por casualidad tuviéramos un cuchillo lo suficientemente gigante y lo rebanáramos desde el techo hasta el piso, como a un tomate.
Las secciones o “cortes” son muy importantes para explicar cómo lucen las casas por dentro ya que nos permiten adivinar la forma, el tamaño y la ubicación de sus espacios interiories.
Nosotros, a la hora de iniciarnos en semejante destreza, optamos por ejemplificarlo con un bucólico bodegón de frutas y fue así que la clase del sábado último se vió inundada por el color y el aroma de los cítricos y compañía.
Descubrimos el interior de limones y naranjas como si nunca antes nos hubiéramos sorprendido con la complejidad de sus gajos y la característica profusión de pepitas y carozos.

La jornada concluyó con una entusiasta degustación en la que nuestro peludo colega el kiwi, no por todos conocido, causó sensación y terminó disputándole el primer puesto a la mismísima frutilla. 








miércoles, 2 de julio de 2014


Taller de Arquitectura para niñas y niños en el Museo de Arte Moderno.

#11 Palafitos!

Al elevarse unos metros del suelo sobre sus estacas de madera, las casas palafito comparten la misma razón de ser que sus primas construídas en lo alto de los árboles: son harto eficaces a la hora de entorpecer el ataque de vecinos hostiles, mantienen a raya a fieras y roedores y jamás se inundan!
No por casualidad podemos encontrar esta tipología dispersa por casi todos los rincones del planeta, desde Indonesia a Nicaragua, Escandinavia o Filipinas, así como también en nuestro querido Delta del Paraná.
Entre los muchos ejemplos a escoger, hemos llevado nuestra atención a la entrañable Chiloé y sus casitas multicolores que parecen apoyarse apenas sobre las orillas del sur chileno. Será por el encanto que nos produce que sus habitantes no quieran perder de vista al mar ni siquiera por un instante. Desconocemos la razón de tan sacrificada vigilancia, quizás temen que se de a la fuga, se deje de mover o se seque, o tal vez sucede que están simple y perdidamente enamorados.
Juntos hemos replicado la forma austera de estas construcciones y las hemos elevado sobre sus zancos característicos, 
dimos vida a la geografía de Chiloé y disfrutamos de una fructífera jornada de pesca en la que los cardúmenes parecían imantados por nuestra felicidad.